En los últimos años, conceptos como niebla mental, falta de foco o cansancio cognitivo se han vuelto cada vez más frecuentes. Detrás de esa sensación de confusión, baja energía o dificultad para concentrarse, muchas veces se habla del cuerpo está intentando comunicarnos algo. Factores como el estrés, el descanso, el estilo de vida y también la alimentación influyen directamente en cómo funciona nuestra mente. Conversamos con el Dr. Alfonso Lozada, nutriólogo de Younique, para entender qué hábitos de este fenómeno, cómo abordarlo de forma responsable y qué hábitos sostienen mentalmente día a día.


Cuando hablamos de claridad mental, ¿de qué estamos hablando exactamente?


Hablamos de energía, vitalidad y fluidez mental. De una persona que puede mantener la atención, concentrarse, aprender y tomar decisiones con mayor facilidad. A nivel físico, suele sentirse como un cuerpo más descansado y con más energía. A nivel mental, se traduce en mejor foco, mejor ánimo y también en un descanso nocturno más reparador.

¿Cómo se manifiesta la falta de claridad mental en el día a día?


Se manifiesta a través de sensaciones de confusión, dificultad para concentrarse, para estudiar o realizar tareas cotidianas, tomar decisiones o rendir bien en el trabajo o los estudios. Muchas personas lo describen como “tener la cabeza nublada” o sentir que todo cuesta un poco más. Más que un síntoma aislado, suele ser una señal de alerta. Por eso es clave entender su origen antes de intentar tratarla. La niebla mental puede ser la primera manifestación de un cuadro ansioso, depresivo, de trastorno del sueño, de estrés sostenido o incluso de otras condiciones médicas que es importante descartar. Abordarla sin un diagnóstico previo puede llevar a soluciones parciales o poco efectivas. Primero hay que entender qué está pasando.

 

En este contexto, ¿qué rol juega la alimentación?


La alimentación cumple un rol fundamental y por ende la nutrición también, siempre desde una mirada personalizada. Existen nutrientes directamente relacionados con la función cognitiva, como la vitamina D, el omega 3, el magnesio, el zinc, la vitamina B6, la colina y distintos antioxidantes. También hay suplementos que pueden ser útiles en ciertos casos, como los adaptógenos, la melena de león, el ginseng o la colina. Sin embargo, no todos los cuerpos necesitan lo mismo ni en el mismo momento. Por eso, antes de suplementar, es clave entender qué está ocurriendo a nivel individual.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que ves en personas que buscan aliviar estos síntomas?


La automedicación es uno de los más habituales. Muchas personas comienzan a suplementarse sin una evaluación previa, con la expectativa de que resolverá el problema. En algunos casos ocurre lo contrario: el sistema se desordena aún más porque no se está abordando la causa real del síntoma.


¿La suplementación siempre es necesaria?


En general puede ser un aporte, pero muchas veces debe ser acompañada de otros pilares: manejo del estrés, apoyo psicológico o psiquiátrico cuando corresponde, actividad física, cambios en el estilo de vida e incluso tratamientos farmacológicos en algunos casos. Por eso el diagnóstico previo es fundamental.

¿Cómo recomendarías aproximarse a la suplementación de forma responsable?


Lo primero es reconocer los síntomas y no normalizarlos. Luego, consultar con un profesional de la salud. En Younique, por ejemplo, contamos con evaluaciones como el test epigenético, que permite identificar carencias específicas de nutrientes que pueden estar relacionadas con estos síntomas. La suplementación debe ser personalizada y parte de un abordaje más amplio.

 

Antes de pensar en suplementos, ¿qué hábitos básicos deberíamos revisar?

El sueño es uno de los primeros, tanto en cantidad como en calidad. También el nivel de estrés, la alimentación, el movimiento, el contacto con la naturaleza y la calidad de los vínculos. Muchas veces el cuerpo y la mente se desequilibran porque estamos sosteniendo hábitos que no nos están cuidando. Querermos, cuidarnos y tratarnos con más atención es parte central de la salud mental.

Para quienes comienzan el año sintiéndose saturados mentalmente, ¿qué mensaje te gustaría dejar?


Es un buen momento para empezar distinto. Pedir ayuda, hacer pequeños cambios y entender qué está pasando en el cuerpo y la mente. Acompañarse por un profesional es clave. Hacerlo solo muchas veces puede generar más daño que beneficio.


“La niebla mental no es algo que haya que normalizar. Muchas veces es la forma que tiene el cuerpo de pedir que lo escuchemos.” – Dr. Alfonso Lozada