Para Cristián Torres, nutricionista deportivo de Youtopia, retomar hábitos alimentarios no debería partir desde la exigencia ni desde reglas rígidas. “Muchas veces creemos que ordenarse es cumplir horarios o portarse bien con la comida”, dice. “Pero el verdadero orden tiene más que ver con escucharse: entender los propios ritmos, reconocer el hambre real y la saciedad, alinear la alimentación con lo que el cuerpo y la mente necesitan y, también, elegir hacer este proceso acompañados”.


Esa mirada se fue construyendo mucho antes de su trabajo clínico. Viene de su historia como ex deportista de alto rendimiento y, sobre todo, de su experiencia en deportes colectivos. “Ahí entendí que nadie rinde solo. No somos sistemas aislados: lo que le pasa a una persona impacta en su entorno. El acompañamiento, el contexto y la relación con quienes te rodean son clave”.

Hoy, esa misma lógica atraviesa su forma de trabajar. Para que un proceso funcione, explica, la persona tiene que sentirse acompañada y entendida, no evaluada ni presionada. “Creo firmemente que cuando mis pacientes y colegas mejoran, yo también mejoro. Es un proceso compartido”, comenta.


Desde ahí, Cristián insiste en que la nutrición no es una pauta, sino un proceso. Un proceso vivo, que cambia según la etapa, los objetivos y el contexto de cada persona. No cree en fórmulas universales, sino en acompañamientos que tengan sentido y se puedan aplicar en la vida real, sin perder de vista la salud a largo plazo.

En ese acompañamiento, la educación cumple un rol central. Su objetivo no es que las personas dependan del nutricionista, sino que desarrollen criterio propio: que entiendan el porqué de lo que hacen, que puedan tomar decisiones conscientes y adaptarse incluso cuando la rutina no es perfecta. Para él, esa autonomía también es una forma muy potente de salud.

 

Hablar de orden, entonces, no es solo hablar de estructura externa. “El orden externo puede ayudar, pero sin orden interno es más difícil que sea sostenible”, señala. La mente tiene un rol muy importante: cómo hablamos de la comida, del cuerpo y de la culpa impacta directamente en la salud. Comer desde el disfrute y la conexión no genera el mismo efecto que hacerlo desde el estrés o la exigencia, aunque el alimento sea el mismo.

 

En ese punto, Cristián identifica un error que se repite con frecuencia cuando las personas intentan retomar hábitos: la búsqueda de resultados rápidos. Vivimos en una era donde todo parece urgente, y la nutrición no queda fuera de esa lógica. “Muchas personas toman caminos extremos, esperando cambios inmediatos, pero son estrategias que no son sostenibles en el tiempo ni cuidan la salud”.

Por eso insiste en la importancia de construir bases sólidas antes de buscar atajos. “Antes de pensar en suplementos o ayudas ergogénicas, es clave ordenar lo básico. Sin cimientos, nada se sustenta”. Para él, retomar hábitos es volver a lo esencial y hacerlo bien, sin apurarse.

 

Desde esa comprensión aparece su forma de entender la alimentación: no como algo rígido, sino como un proceso que se adapta. No todos los días tienen que ser iguales, y eso es parte de una relación sana con la comida. Hay momentos más estructurados y otros donde es necesario ajustar según la rutina, el contexto o el momento de vida. Cuando eso se entiende, la relación con la alimentación se vuelve mucho más llevadera.


“Esa mirada integral es la que encuentra en Youtopia”, comenta. “Aquí, la nutrición no está aislada: conversa con el movimiento, el descanso, la recuperación y el entorno. Esa integración permite entender a la persona de forma más completa y acompañarla mejor en sus procesos”.

 

Con el tiempo, Cristián ve cambios claros en quienes logran ordenar su alimentación desde un lugar más consciente. Mejora la energía, el ánimo y la claridad mental. La comida deja de ser una fuente de estrés y se transforma en una herramienta poderosa para vivir mejor. Por último, menciona que cuidarse y ordenar la alimentación no debería ser una carrera contra el tiempo: cuando el proceso está bien acompañado y los objetivos son realistas, los cambios no solo se logran, se mantienen.