Stefano Vomiero: compatibilizar la carrera profesional con el alto rendimiento deportivo
Compatibilizar una carrera profesional con el deporte de alto rendimiento exige mucho más que disciplina. Stefano Vomiero cuenta cómo ha logrado mantener ambos caminos, transformando la exigencia, la planificación y el apoyo de su entorno en una forma de avanzar dentro y fuera del tatami.
28 JULIO 2026
En un mundo donde muchas veces se plantea que el desarrollo profesional y el alto rendimiento deportivo van por caminos separados, la historia de Stefano Vomiero propone otra posibilidad. Campeón mundial de taekwondo en 2023 y profesional con más de una década en el mundo corporativo, ha construido una vida donde ambas dimensiones no solo conviven, sino que se potencian mutuamente.
Su relación con el deporte comenzó a los cinco años, en un inicio marcado por lo recreativo y las ganas de moverse. Con el tiempo, esa relación evolucionó hacia una búsqueda consciente de excelencia. “Alrededor de los 16 o 17 años me puse por primera vez la meta de ser campeón mundial, y eso cambió por completo mi forma de entrenar”, cuenta. Desde entonces, el proceso dejó de ser solo físico y pasó a integrar variables como la nutrición, la estrategia y la comprensión profunda del rendimiento. “Con el tiempo también aprendí a ser más flexible y a entender que la consistencia y la visión de largo plazo valen más que forzar todo al máximo. Hoy sigo siendo ambicioso, pero priorizo mucho más el descanso y la salud para sostener mi carrera deportiva”.
En paralelo, el desarrollo profesional le ha exigido orden, eficiencia y capacidad de adaptación. Lejos de generar tensión, ambos mundos se han convertido en espacios de aprendizaje cruzado. “Con los años entendí que el deporte y el trabajo no compiten entre sí, sino que pueden potenciarse mucho”, explica. La resiliencia, la disciplina y el control emocional adquiridos en el tatami se trasladan a su trabajo, mientras que la mirada estratégica del mundo corporativo le permite optimizar su entrenamiento y gestionar mejor su energía. También destaca que ha sido clave rodearse de personas expertas que le entreguen feedback y le exijan crecer. “En mi caso, el apoyo de mi empresa ha sido fundamental; me han dado las facilidades y permisos necesarios para mantener el alto rendimiento”.
Uno de los momentos más determinantes de su trayectoria ocurrió antes de su mayor logro. En 2023 decidió tomar seis meses sin goce de sueldo para enfocarse completamente en competir, pero una fractura temprana en el primer Sudamericano puso en riesgo todo el plan. “Fue un golpe muy duro, porque sentía que todo se podía venir abajo”, recuerda. Sin embargo, ese quiebre abrió una nueva dimensión en su preparación. “Aprendí a entrenar desde la mente: a visualizar peleas, victorias y errores”. Ese proceso le permitió entender más profundamente el valor de la resiliencia, la fe y la capacidad de seguir adelante.
Hoy, su día a día se construye sobre una lógica que combina flexibilidad y planificación. Más allá de cumplir una rutina perfecta, busca adaptarse sin perder consistencia. “Intento ser lo más flexible posible, pero sin perder de vista las prioridades”, explica. Si un entrenamiento no ocurre en el horario previsto, lo reacomoda; si la jornada laboral cambia, ajusta la alimentación o la recuperación para cerrar bien el día. En ese equilibrio, el foco está en cumplir con la carga semanal y cuidar las bases: dormir bien, alimentarse de forma adecuada, respetar los tiempos de descanso y contar con un entorno que lo impulse a crecer. “Si esa base no está cubierta, no hay masaje, café ni técnica de relajación que realmente lo compense”. Desde ahí, su visión de Wellness se trata de construir un sistema que permita rendir cuando realmente importa.
Ese mismo cruce entre deporte y trabajo también se refleja en los aprendizajes que ha ido integrando de cada mundo. Del taekwondo ha llevado a su vida profesional la capacidad de mantenerse firme en la adversidad. “Una derrota no me define. Un mal resultado no significa el fin del camino, sino información para ajustar el plan”, una mentalidad que hoy aplica para manejar la presión y la frustración en el entorno laboral. A la inversa, el trabajo le ha entregado una mirada más estratégica sobre su entrenamiento. “Aprendí a administrar mejor mis recursos, sobre todo el tiempo y la energía. Ya no entreno por acumular horas, sino por calidad”. Esa capacidad de ver la foto completa le permite optimizar su rendimiento sin desgastarse antes de tiempo.
Compatibilizar una carrera profesional con el alto rendimiento exige un nivel de compromiso real. Su consejo para alguien que quiere apostar por este estilo de vida es claro. “Que se ponga metas que realmente inspiren y que esté dispuesto/a a mantener el proceso cuando la motivación no alcance”. No existe un equilibrio perfecto todos los días, pero sí la posibilidad de construir una base sólida y sostenible. “Habrá etapas donde el trabajo demande más y otras donde el deporte exija más”. En ese movimiento, lo importante es tener la estructura, el apoyo y la claridad suficiente para seguir avanzando.